domingo, 3 de octubre de 2010

Douglas Adams - La Vida, el Universo y todo lo demás


Acabo de terminar "La Vida, el Universo y todo lo demás". Entretenido libro, tercera parte de la "trilogía en cinco partes" (que puede leerse en cualquier orden, según recuerdan una y otra vez en la contra-portada de todos los tomos)  de La Guía del autoestopista galáctico. Adams mezcla como nadie el surrealismo y la ciencia ficción para narrar una historia impredecible a caballo entre los Monthy Phyton, Isaac Asimov y Terry Pratchett. 

Para muestra, un botón:

"La Energía Bistromática es un nuevo y maravilloso método de recorrer grandes
distancias interestelares sin todo ese peligroso desbarajuste de los Factores de
Improbabilidad.
En sí misma, la Bistromática es una nueva y revolucionaria forma de entender el
comportamiento de los números. Así como Einstein observó que el tiempo no era absoluto
sino que dependía del movimiento del espectador en el espacio, y que el espacio no era
absoluto sino que dependía del movimiento del espectador en el tiempo, así se
comprende ahora que los números no son absolutos, sino que dependen del movimiento
del espectador en los restaurantes.
La primera cifra no absoluta es el número de personas para quienes se reserva mesa.
Ello varía a lo largo de las tres primeras llamadas telefónicas al restaurante, y luego no
guarda relación clara con la cantidad de personas que terminan presentándose, ni con las
que a continuación se unen a ellas tras el espectáculo/partido/fiesta/sesión musical, ni con
los que se van al ver quién más ha venido.
El segundo número no absoluto es el de la hora de llegada prevista, a quien
actualmente se conoce como uno de los conceptos matemáticos más extraños, un
recipriversexclúson, cifra cuya existencia sólo puede definirse como distinta a la suya
propia. En otras palabras, la hora prevista de llegada es el preciso momento en que es
imposible que llegue cualquier miembro del grupo. Los recipriversexclusones
desempeñan en la actualidad una parte importantísima en muchas ramas de las
matemáticas, incluidas la estadística y la contabilidad, formando asimismo las ecuaciones
básicas empleadas para programar el campo del Problema de Otro.
El tercero de los no absolutos, y el más misterioso de todos, reside en la relación entre
el número de artículos de la cuenta, el precio de cada uno, el número de personas a la
mesa y lo que éstas están dispuestas a pagar. (En este campo, el número de personas
que han traído dinero es únicamente un subfenómeno.) Las desconcertantes
discrepancias que solían producirse en este aspecto no se han investigado durante siglos
sólo porque nadie las ha tomado en serio. En el momento se achacaban a cosas tales
como cortesía, grosería, cicatería, ostentación, cansancio, emotividad o lo avanzado de la
hora, olvidándose por entero a la mañana siguiente. jamás se han examinado en
condiciones de laboratorio, desde luego, porque nunca ocurren en laboratorios, al menos
en laboratorios respetables.
Y sólo con el advenimiento de los ordenadores de bolsillo ha salido finalmente a la luz
la sorprendente verdad, que es ésta: Los números escritos en la cuenta del restaurante
dentro de los confines del local no siguen las mismas leyes matemáticas que los números
escritos en cualesquiera otros pedazos de papel en las demás partes del Universo.
Ese solo hecho desencadenó una tempestad en el mundo científico. Lo revolucionó por
completo. Tantísimas conferencias de matemáticas se dieron en tantos restaurantes
buenos, que muchas de las mentes más agudas de una generación murieron de obesidad
y de insuficiencia coronaria, por lo que la ciencia de las matemáticas sufrió años de
retraso.
No obstante, poco a poco fueron comprendiéndose las consecuencias de la idea. Para
empezar, había sido muy fuerte, muy estúpido y demasiado lo que habría dicho el hombre
de la calle: «Pues claro, eso ya lo sabía yo». Luego se inventaron ciertas frases, como
«Estructuras Interactivas de la Subjetividad», y todo el mundo pudo tranquilizarse y
acostumbrarse a ello.
A los pequeños grupos de monjes que rondaban por las más importantes instituciones
de investigación cantando extrañas salmodias en el sentido de que el Universo no era
más que un producto de su propia imaginación, se los apartó al fin mediante la concesión
de un permiso para que representaran teatro en la calle."

7,5 (de 10)
Le doy una puntuación baja porque lo considero de forma global: como libro de humor-SciFi se merece más... pero no llega al nivel de otras obras.

Más información:
La Wikipedia lo sabe todo, todo y todo

1 comentario:

  1. De acuerdo con la puntuación, pero al primeero si le daría un 8,5

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